Una admisión con especial peso político y social provino del Parlamento, tres años después de la trágica tragedia de Tempi. El ETCS , el sistema europeo de protección automática de trenes considerado uno de los elementos de seguridad más importantes para prevenir accidentes ferroviarios, aún no se ha puesto en funcionamiento , a pesar de que su instalación ya se ha completado.
Este hallazgo surgió durante la reunión de la Comisión de Servicios Públicos del Parlamento, donde se examinaron las propuestas para la gestión de los Ferrocarriles Helénicos . El tema central del debate fue el estado de los sistemas de seguridad de la red ferroviaria griega, una cuestión que sigue suscitando gran interés y preocupación tras el trágico accidente de 2023.
La diputada del PASOK, Milena Apostolaki, ha solicitado reiteradamente que se le informe si el sistema ETCS está operando actualmente en los ferrocarriles griegos, insistiendo en obtener una respuesta clara sobre una cuestión que afecta directamente a la seguridad de los pasajeros.
El propuesto director ejecutivo de la compañía, Christos Palios , aclaró que el sistema ya está instalado y la infraestructura correspondiente está técnicamente lista , pero aún no se ha activado operativamente . Su respuesta confirmó, en esencia, que una de las herramientas tecnológicas clave diseñadas para prevenir colisiones mediante el frenado automático de trenes permanece fuera de servicio.
Esta declaración provocó reacciones inmediatas en la sala del Comité, ya que volvió a poner sobre la mesa las preguntas sobre el progreso de los proyectos de modernización ferroviaria y por qué todavía existen retrasos en la plena utilización de los sistemas de seguridad críticos.
El Sistema Europeo de Control de Trenes (ETCS) es parte integral del marco europeo de gestión del tráfico ferroviario. Se trata de un sistema digital avanzado que supervisa constantemente el movimiento de los trenes y puede intervenir automáticamente , reduciendo la velocidad o deteniendo un tren cuando se infringen los límites de velocidad o las normas de tráfico, lo que disminuye drásticamente la probabilidad de accidentes por error humano.
El hecho de que, tres años después de la tragedia de Tempi , este sistema aún no esté operativo, podría avivar un nuevo ciclo de confrontación política, así como la preocupación pública sobre el rumbo de la modernización del ferrocarril griego. La seguridad de los viajeros sigue siendo una prioridad y la sociedad continúa esperando la plena implementación de todas las medidas tecnológicas que garanticen que no se repita una tragedia similar.