Ankara está desencadenando un nuevo ciclo de tensión en las relaciones greco-turcas, trayendo de nuevo a la palestra la teoría de las “zonas grises” en el Egeo, con motivo de la publicación del nuevo Marco Especial de Ordenación del Territorio para el Turismo por parte del gobierno griego.
En un extenso y agresivo comunicado emitido el jueves (20/08), el Ministerio de Defensa turco cuestiona abiertamente la soberanía griega sobre las islas, islotes y islotes rocosos del mar Egeo, alegando que el plan territorial de Atenas incluye áreas “cuya soberanía no ha sido transferida a Grecia por tratados internacionales” .
En el mismo texto, la parte turca acusa a Grecia de intentar crear hechos consumados en el Egeo mediante iniciativas de planificación ambiental y territorial. Asimismo, afirma que Turquía no aceptará ninguna acción unilateral y exige que las intervenciones previstas en la región estén precedidas de entendimiento y diálogo bilateral .
El anuncio forma parte de una escalada sistemática que se ha producido en los últimos cuatro días . Durante este tiempo, Ankara anunció la creación de sus propios parques marinos y cuestionó el Marco de Ordenación del Territorio griego para las fuentes de energía renovables en el Egeo, trasladando la confrontación a ámbitos que hasta hace poco se consideraban puramente técnicos.
Esta no es la primera vez que la parte turca explota cuestiones de planificación territorial o protección del medio ambiente como vehículo para proyectar reivindicaciones, ya que el reciente anuncio de parques marinos siguió la misma lógica.
La reacción de Atenas fue inmediata y categórica . Fuentes diplomáticas aclararon que Grecia ejerce plenamente sus derechos soberanos conforme al Derecho Internacional y al Derecho del Mar. Se subraya que la planificación territorial dentro del territorio griego es una cuestión exclusivamente interna y soberana del país, mientras que las quejas de la parte turca se califican de totalmente infundadas y rechazables en su totalidad.
Esta nueva fase plantea, fundamentalmente, una cuestión de gestión crucial para la parte griega. ¿Cómo afrontará una provocación turca que ya no se limita a los ámbitos militar o institucional , sino que se extiende a todas las iniciativas de planificación que Atenas emprenda dentro de su territorio?