Ocho misiles balísticos, un ataque a una pequeña isla en el Golfo Pérsico y una advertencia de la Casa Blanca de que habría una respuesta. En cuestión de horas, el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán volvió a pasar de la lógica de la presión económica a la de los enfrentamientos armados.
Donald Trump no dejó lugar a dudas. En declaraciones a Fox News el lunes, advirtió de represalias por los ataques iraníes contra bases estadounidenses en Jordania . “Vamos a golpearlos con fuerza”, dijo, y añadió que “habrá una respuesta”.
En esa misma conversación, también reveló un detalle que dice mucho sobre cómo se desarrolló la noche. Según explicó, las fuerzas estadounidenses dejaron pasar deliberadamente un misil iraní a través de las defensas aéreas , ya que consideraron que no iba a alcanzar ningún objetivo. El resto fueron interceptados.
A pesar del lenguaje duro, el presidente estadounidense dejó un pequeño margen para el diálogo con Teherán , pero no ocultó su desconfianza. «Desean reunirse desesperadamente», dijo. «Simplemente no sé si se puede contar con un acuerdo con ellos». Añadió que «las sanciones están empezando a tener un impacto muy fuerte».
Esta evaluación está bien fundamentada. Los funcionarios iraníes reconocen cada vez más el impacto de las sanciones estadounidenses y la disminución de las exportaciones de petróleo, mientras que fuentes de inteligencia regionales advierten que la creciente presión económica podría desencadenar una nueva ola de disturbios internos . El indicador más revelador se encuentra en la moneda. El rial iraní ha caído a alrededor de 2,1 millones por dólar, un mínimo histórico.
En el ámbito militar, una fuente estadounidense declaró a Fox News que el lanzamiento de al menos ocho misiles balísticos contra las fuerzas estadounidenses en Jordania el domingo no tuvo consecuencias significativas.
Este ataque, sin embargo, no fue el punto de partida, sino la reacción. Había sido precedido por un ataque estadounidense contra lanzadores de la Guardia Revolucionaria en la isla de Larak , llevado a cabo tras detectarse preparativos para el lanzamiento de un misil destinado a desplegar nuevas minas marinas en el estrecho de Ormuz . El Comando Central de Estados Unidos describió la operación como una «acción limitada y precisa» contra las fuerzas que colocaban minas y que representaban una «amenaza inminente» para el transporte marítimo comercial y el libre flujo del comercio mundial.
Aquí es donde reside el verdadero peligro. Una enorme parte del petróleo mundial transita por el estrecho de Ormuz, y cualquier amenaza de explotación minera se traduce casi automáticamente en inestabilidad en los mercados energéticos internacionales. En otras palabras, Estados Unidos no solo defiende sus fuerzas en la región, sino también un corredor del que depende la economía global.
La pregunta que queda es cuánto durará este ciclo. Teherán reconoce la presión, pero aún no ha demostrado estar dispuesto a cambiar de rumbo ni a llegar a un acuerdo con Washington. Y mientras la asfixia económica no conduzca a la mesa de negociaciones, lo más probable es que continúe manifestándose sobre el terreno.