La inteligencia artificial está adquiriendo cada vez más protagonismo en la medicina, y ahora su presencia incluso llega al quirófano. En un hospital de Londres, un equipo quirúrgico especializado utilizó un sistema de IA durante una operación para extirpar un tumor cerebral, y la tecnología sirvió como herramienta adicional para guiar a los médicos.
La operación, que tuvo lugar en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía, que forma parte del University College London Hospitals NHS Foundation Trust, utilizó un sistema de inteligencia artificial para analizar el campo quirúrgico en tiempo real e identificar estructuras anatómicas importantes que los cirujanos debían evitar.
Inteligencia artificial en tiempo real en el quirófano
Esta tecnología permitía identificar nervios, vasos sanguíneos y otros puntos críticos, mostrándolos con diferentes colores en la imagen que veía el equipo quirúrgico. De esta forma, los médicos disponían de información adicional durante una operación especialmente compleja.
El software fue entrenado previamente utilizando cientos de vídeos quirúrgicos, aprendiendo a distinguir estructuras anatómicas, instrumentos quirúrgicos y cómo interactúan estos con los tejidos humanos.
La precisión era especialmente importante en este caso, ya que el tumor estaba ubicado en la glándula pituitaria, una zona adyacente a nervios directamente relacionados con la visión, así como a grandes vasos sanguíneos.
Volumen de tan solo 11 milímetros
El paciente era Rhys Hibbert, de 48 años, a quien se le diagnosticó en 2024 un tumor de aproximadamente 11 milímetros. Inicialmente, se controló su estado sin considerar necesario un tratamiento quirúrgico inmediato.
Pero entonces aparecieron graves trastornos hormonales y problemas de visión, lo que llevó a los médicos a decidir proceder con la cirugía. Debido a la ubicación del tumor, incluso una mínima desviación durante el procedimiento quirúrgico podría causar complicaciones graves.
El uso de la IA no reemplazó a los cirujanos ni tomó decisiones de forma autónoma. En cambio, los apoyó, proporcionando una guía visual adicional para que el equipo médico comprendiera mejor la anatomía durante la operación.
Evolución positiva para el paciente
La intervención se realizó en el marco de un ensayo clínico financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención Médica. Según la información disponible, la evolución postoperatoria del paciente fue especialmente favorable.
Hibbert informó de una mejoría significativa en su visión tras la cirugía, y aproximadamente una semana después pudo caminar sin gafas ni bastón. Desde entonces, ha vuelto al trabajo.
Este caso práctico demuestra cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta fundamental para los cirujanos, especialmente en procedimientos donde unos pocos milímetros pueden marcar una gran diferencia. En lugar de sustituir la experiencia humana, la IA puede aportar información y precisión adicionales en tiempo real.