Los turbulentos acontecimientos en el seno de la Nueva Izquierda, tras la disolución de su Grupo Parlamentario, están marcando un panorama sin precedentes y un giro radical en la oposición de izquierda.
En una maniobra coordinada que cambia el equilibrio en el Parlamento, seis miembros del partido presentaron una carta de independencia, mientras que Efi Achtsioglou fue un paso más allá, presentando su renuncia al cargo parlamentario y allanando el camino para profundos procesos políticos.
Una intervención contundente es la declaración personal de Efi Ahtsioglou, quien, al describir la situación de los últimos siete años en el país, subrayó que el cambio político es una auténtica demanda popular que no se permite subestimar. Expresó su total desacuerdo con la estrategia de la dirección de la Nueva Izquierda, acusándola de centrarse en defender una estrecha identidad ideológica en lugar de buscar la construcción de un polo mayoritario de izquierda. Un polo que, como señaló, tendría una perspectiva real de victoria y de gobernar frente a la derecha, en beneficio de los trabajadores y las clases populares. Caracterizando su renuncia como un acto de conciencia, responsabilidad y coherencia, aclaró que abandona el Grupo Parlamentario y cede su escaño, sin que ello implique, sin embargo, su retirada de la actividad política.
Esta retirada no es un hecho aislado, ya que fue precedida por la publicación de un texto conjunto firmado por 143 dirigentes de partidos y siete diputados. Los 150 firmantes hablan de una decisión difícil pero necesaria, señalando que el círculo político de la Nueva Izquierda, surgida hace dos años, ha llegado definitivamente a sus límites. En su texto, indican que la lógica de la reconstrucción autónoma de la izquierda radical ya no es suficiente en tiempos de profunda crisis, cuando la sociedad exige la unión de fuerzas. Su objetivo es crear las condiciones para una amplia alianza política y social, con el fin de evitar un tercer mandato del actual gobierno, haciendo hincapié en que no se requiere una identificación ideológica completa para alcanzar un rumbo común.
En el plano parlamentario, el anuncio de la independencia de los diputados Alexis Charitsis, Nasos Iliopoulos, Theano Fotiou, Merope Tzoufi, Hussein Zeibek y Dimitris Tzanakopoulos mediante una carta dirigida al Presidente de la Cámara, Nikitas Kaklamanis, conlleva la disolución definitiva del Grupo Parlamentario. Dado que el grupo no surgió de las elecciones nacionales, el reglamento de la Cámara exigía la existencia de al menos diez diputados para su mantenimiento, límite que ahora se ha superado con este éxodo masivo. Al mismo tiempo, la dimisión de Efi Achtsioglou pone en el punto de mira a Yiannis Dragasakis, segundo candidato más votado para el escaño parlamentario del sector B2 Oeste de Atenas. Se espera que los anuncios oficiales de estas decisiones se ratifiquen durante la próxima sesión plenaria.
La reacción de la Nueva Izquierda fue inmediata: el partido emitió un comunicado en el que afirmaba que “continuará”. Si bien describieron estos acontecimientos como previsibles, los dirigentes expresaron su pesar tanto a nivel político como de camaradería, reconociendo que la pérdida del Grupo Parlamentario debilita a la oposición de izquierda al gobierno de Mitsotakis. Sin embargo, el comunicado también tenía un claro trasfondo político, ya que vinculaba directa y sin evasivas la decisión de los dirigentes salientes con un movimiento político más amplio, afirmando específicamente que su decisión está directamente relacionada con la fundación de E.L.A.S. por Alexis Tsipras.