Otro caso que ha vuelto a poner de relieve los límites de la libertad de expresión en Turquía es el detención de la influencer Fatma Soydas , conocida en redes sociales por sus apariciones con velo islámico. Las autoridades turcas la detuvieron tras una investigación judicial sobre sus publicaciones en TikTok e Instagram , que consideraron que podrían infringir la ley de protección de los valores religiosos.
Soydas, conocida por sus seguidores en línea con el nombre de usuario “fffatmaase_” , fue arrestada en Estambul tras una orden judicial emitida por la Fiscalía General de Ankara . Tras ser puesta a disposición judicial, se ordenó su detención , mientras que la investigación de la fiscalía continúa en curso.
Según el comunicado de la fiscalía, el procesamiento se basa en el artículo 216, párrafo 3 del Código Penal turco , que se refiere al “insulto público a los valores religiosos” , mientras que el influencer también enfrenta el cargo de publicar material obsceno .
La fiscalía no ha aclarado qué publicación específica sirvió de base para la acusación. Sin embargo, medios turcos informan que el microscopio reveló fotografías de Soydas besando a otra influencer , así como imágenes de sus piernas , lo que provocó fuertes reacciones en círculos conservadores.
Por su parte, ella afirmó que las imágenes en cuestión eran montajes y que algunas habían sido creadas o modificadas mediante inteligencia artificial , rechazando las acusaciones en su contra. Sin embargo, hasta el momento, sus alegaciones no han afectado el curso del proceso judicial.
Junto con su arresto, el Quinto Tribunal de Paz de Ankara ordenó el bloqueo del acceso a sus cuentas en redes sociales , donde se encontraban las publicaciones controvertidas. Esta decisión forma parte de las medidas adoptadas por las autoridades turcas para eliminar el contenido que consideran que infringe la ley.
La postura de las autoridades fue defendida públicamente por el asesor presidencial turco Oktay Saral , quien describió las acciones del poder judicial como totalmente justificadas y lanzó un feroz ataque contra aquellos que, en su opinión, insultan la fe religiosa.
Como afirmó, “aquellas mentalidades desviadas que intentan promover insultos contra nuestra fe con contenido barato y repugnante deberían saber que Turquía no es un país donde los enemigos de la religión puedan campar a sus anchas”, teniendo en cuenta el estigma político con el que el gobierno trata casos similares.
Se prevé que la detención de Fatma Soydas desate un nuevo debate tanto en Turquía como a nivel internacional, ya que reaviva el antiguo dilema entre la protección de los símbolos religiosos y la libertad de expresión en las redes sociales. Mientras tanto, la investigación de la fiscalía continúa, y la decisión final sobre el caso corresponderá ahora a los tribunales turcos.