En un giro geopolítico de 180 grados que marca el fin de toda una era para Caracas, las autoridades venezolanas anunciaron la extradición oficial a Estados Unidos de Alex Saab , el empresario colombiano que fue uno de los colaboradores más cercanos y de mayor confianza del derrocado presidente Nicolás Maduro .
Esta decisión, que viene a confirmar el colapso total del régimen anterior , fue justificada por Caracas con la clara admisión de que Saab “está involucrado en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América”.
Saab no era un funcionario cualquiera, sino el hombre de las “misiones especiales” y el artífice de la supervivencia económica de Maduro. Había desempeñado un papel fundamental en la creación de vínculos estratégicos y económicos entre la industria petrolera venezolana e Irán , sorteando durante años el embargo internacional.
Su poder era tal que en diciembre de 2024 fue nombrado Ministro de Industria del país. Sin embargo, su destino político quedó sellado definitivamente tras la turbulenta operación militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con la captura de su mentor, Nicolás Maduro, en Caracas. Apenas dos semanas después de este golpe histórico, Saab fue destituido precipitadamente del gobierno, privado de toda protección política.
La odisea legal de Alex Saab con el sistema judicial estadounidense se ha prolongado durante varios años y se asemeja a una película de espías. Fue arrestado inicialmente en 2021 y encarcelado en Estados Unidos, donde Washington lo acusó de haber creado un intrincado sistema internacional para malversar la ayuda humanitaria (destinada a la población desnutrida de Venezuela) con el único propósito de enriquecer y financiar al gobierno de Maduro.
En diciembre de 2023, en una dramática maniobra diplomática, Saab fue liberado y regresó triunfalmente a Caracas, tras ser canjeado por diez ciudadanos estadounidenses recluidos en prisiones venezolanas.
Pero la nueva realidad que se está configurando en Venezuela tras el derrocamiento de Maduro priva a Saab de toda inmunidad. La decisión del nuevo gobierno de transición en Caracas de entregarlo nuevamente a las autoridades estadounidenses es una clara señal del alineamiento del país con Washington y una clara advertencia de que el período de impunidad para los dirigentes del régimen anterior ha llegado a su fin definitivo.